mil veces cada punto me mentía.
»No canses, que me cansas; y si quieres
huirme porque no pueda tocarte,
es mi ventura tal que, aunque me esperes,
ella hará que no pueda alcanzarte:
espera; quiero ver, si tú quisieres,
qué sutil modo busca de escaparte,
y notarás al fin de este suceso
tra la spica e la man qual muro è messo.
»¡Oh!, no me huyas, no: así nunca el breve