libre? Suéltalo, irás más diligente:

no te cargue aquesa alma y su agonía,

que en esos hilos de oro reluciente

llevas atada, si después de presa

no mudó su ventura y menos pesa.

»Con solo aquesta fe te voy siguiendo,

que o tú no sufrirás el peso de ella,

o tu rostro que el alma va sufriendo

le mudará su dura y triste estrella.

Y si se ha de mudar, ¿qué vas huyendo?