Eneas y Quirino, dos tebanos,

Ceres, Palas y Juno, con Diana,

todos fueron de flaca carne humana.

Mas la fama, trompeta de obras tales,

les dió en el mundo nombres tan extraños

de dioses, semidioses inmortales,

indígetes, heroicos, y de maños:

por eso los que a ser muy principales

aspiráis, si queréis veros tamaños,

despertad ya del sueño de ocio ignavo,