que a los pobres protejan y a los buenos,
o tomando las armas rutilantes
contra los enemigos sarracenos,
haréis los reinos grandes y pujantes,
poseeréis todos más, ninguno menos:
gozaréis las riquezas merecidas,
y las honras que ilustran a las vidas.
Haced vuestro rey claro, que amáis tanto,
ahora con consejos bien pensados,
con la espada en la mano, al brazo el manto,