tan presto, que la deje con su espada
de cuatrocientos moros libertada.
»Mas de Dios la divina providencia,
que sabe bien de qué es mejor servida,
a do no vale esfuerzo ni prudencia
para guardar la vida ya perdida,
en Chaúl, donde en sangre y resistencia,
con hierro y fuego, el agua está teñida,
le harán que con vida no se vaya
las armadas de Egipto y de Cambaya.