tal multitud que el Nilo sea en sentirla,
el Indo pueda verla, el Gange oirla.
»Cual el toro celoso, que se ensaya
a la pelea, que sus cuernos tienta
al tronco de una encina o dura haya
y en la tierra su fuerza experimenta,
tal, antes que en el reino de Cambaya
entre Francisco airado, en la opulenta
Dabul su espada afila, y prueba el filo
cortando de los más el vital hilo.