ya oigo resonar la gran tormenta
que viene a dar la cruda y triste pena
de esperas, basiliscos y trabucos
a los cambaicos y a los mamelucos.
»Viene el padre con ánimo estupendo,
con lástima y coraje por antojos,
con que el paterno amor le está trayendo
fuego en el corazón, agua en los ojos:
la ira le venía aprometiendo
que ha de ofrecer al hijo por despojos