que está con pura luz claro alumbrando
de modo que la vista no la atiene,
el Empíreo se llama, do gozando
puras almas están del bien que tiene,
tal que él solo se extiende y él se alcanza,
de quien no hay en el mundo semejanza.
»Aquí solos los santos glorïosos
están; que yo, Saturno, Marte o Jano,
Júpiter, Juno, somos fabulosos,
fingidos de un descuido ciego, insano: