»En fin, que el sumo Dios, que por segundas

causas obra, este mundo todo manda;

y tornando a contarte las profundas

obras de aquesta mano veneranda,

debajo el orbe (ve, no te confundas)

donde gozan las almas, que no se anda,

otro corre tan presto y tan ligero

que no se ve, el cual es móvil primero.

»Con este rapto y grande movimiento

van todos los que están dentro en su seno: