que, persuadido el vulgo innoble, obscuro,
muerte le quiere dar sobre seguro.
»Un día que enseñando al pueblo estaba
fingieron en la gente un gran ruido:
ya Cristo en este tiempo le ordenaba
que con palma a los cielos sea subido:
la multitud de piedras que volaba,
al santo da, a la muerte ya ofrecido,
y un malo, por hartarse más de priesa,
por el pecho una lanza le atraviesa.