»Lloráronte, Tomé, el Gange famoso
y el Indo, con la tierra que pisaste:
más te lloran las almas que el lustroso
rayo de fe perdieron que enseñaste:
los ángeles con canto sonoroso
a la gloria te llevan que ganaste:
pedímoste, Tomé, que favorezcas
tus Lusos y que a Dios se los ofrezcas.
»Vosotros que usurpáis el nombre claro
de ser, como Tomé, de Dios enviados,