¿cómo os estáis de asiento, y sin reparo
dejáis a los infieles deslumbrados?
Sal sois, y si os podrís en vuestro caro
nido, donde profetas no hay nombrados,
¿con qué se salarán en nuestros días
(infieles dejo) tantas herejías?
»Mas paso esta materia peligrosa:
tornemos a la costa dibujada:
ya con esta ciudad tan populosa
se encorva la gangética ensenada: