si siempre en verso humilde celebrado

fué de mí vuestro río alegremente,

dadme un son apolíneo sublimado,

un estilo grandílocuo y corriente:

así las nuestras aguas Febo ordene

no envidien las que corren de Hipocrene.

Dadme una fuerza grande sonorosa,

no de silvestre avena, o flauta ruda,

mas de terrible trompa belicosa

que el pecho inflama y la color demuda: