o droga salutífera, al instante

con toda la luciente pedrería

de rubí, de carbunco, de diamante,

aquí lo hallarás, y tan sobrado,

que puedas poner fin a tu cuidado.»

Al mensajero el capitán responde,

las palabras del rey agradeciendo,

que porque ya en el mar el Sol se esconde,

no entra para adentro obedeciendo:

mas luego que la luz muestre por dónde