porque la voluntad que le mostraba
la conserve segura, limpia y blanda
(aunque bien al contrario en todo estaba):
ya la gente del moro va a la banda
y la nuestra con ella el mar cortaba:
fueron con rostros ledos y fingidos
en tierra los dos nuestros recibidos.
Y luego que al rey moro presentaron
el recado y presentes que traían,
a la ciudad se fueron y notaron