Fases de la vida de la mujer
La boda
Pero ¿qué es menester traer ejemplos tan pasados y antiguos, y poner delante los ojos lo que, de muy apartado, cuasi se pierde de vista? Sin salir de nuestras casas, dentro de España, y casi en la edad de nuestros abuelos, hallamos claros ejemplos desta virtud, como de la reina católica doña Isabel, princesa bienaventurada, se lee. Y si las que se tienen ahora por tales, y se llaman duquesas y reinas, no se persuaden bien por razón, hagan experiencia dello por algún breve tiempo, y tomen la rueca y armen los dedos con la aguja y dedal, cercadas de sus damas, y en medio dellas hagan labores ricas con ellas, y engañen algo de la noche con este ejercicio, y húrtense al vicioso sueño, para entender en él, y ocupen los pensamientos mozos de sus doncellas en estas haciendas, y hagan que, animadas con el ejemplo de la señora, contiendan todas entre sí, procurando de aventajarse en el ser hacendosas; y cuando por el aderezo ó provisión de sus personas y casas no les fuere necesaria aquesta labor (aunque ninguna casa hay tan grande ni tan real, adonde semejantes obras no traigan honra y provecho), pero cuando no para sí, háganlo para remedio y abrigo de cien pobrezas y de mil necesidades ajenas. Así que, traten las duquesas y las reinas el lino y labren la seda, y den tarea á sus damas, y pruébense con ellas en estos oficios, y pongan en estado y honra aquesta virtud; que yo me hago valiente de alcanzar del mundo que las loe, y de sus maridos, los duques y reyes, que las precien por ello y que las estimen y aun acabaré con ellos que en pago deste cuidado las absuelvan de otros mil importunos y memorables trabajos con que atormentan sus cuerpos y rostros, y que las excusen y libren del leer en los libros de caballerías, y del traer el soneto y la canción en el seno, y del billete y del donaire de los recaudos, y del terrero[46] y del sarao, y de otras cien cosas deste jaez, aunque nunca las hagan. Por manera que la buena casada en este artículo de que vamos hablando, de ser hacendosa y casera, ha de ser ó labradora en la forma que dicho es, ó semejante á labradora todo cuanto pudiere. Y porque del ser hacendosa decíamos que era la primera parte ser aprovechada, y que por esta causa Salomón no dijo que el marido le compraba lino á esta mujer, sino que ella lo buscaba y compraba, es de advertir lo que en esto acontece, que algunas, ya que se disponen á ser hacendosas, por faltarles esta parte de aprovechadas, son más caras y más costosas labrando, que antes eran desaprovechadas holgando; porque cuanto hacen y labran ha de venir todo de casa del joyero y del mercader, ó fiado, comprado á mayores precios, y quiere la ventura después que, habiendo venido mucho del oro y mucha de la seda y aljófar, pára todo el artificio y trabajo en un arañuelo[47] de pájaros ó en otra cosa semejante de aire. Pues á estas tales mándenles sus maridos que descansen y huelguen, ó ellas lo harán sin que se lo manden porque muy menos malas son para el sueño, que para el trabajo y la vela; que lo casero y lo hacendoso de una buena mujer, gran parte dello consiste en que ninguna cosa de su casa quede desaprovechada, sino que todo cobre valor, y crezca en sus manos, y que, como sin saber de qué, se haga rica y saque tesoro, á manera de decir, de entre las barreduras de su portal. Y si el descender á cosas menudas no fuera hacer particular esta doctrina, que el Espíritu Santo quiso que fuese general y común, yo trujera ahora á vuestra merced por toda su casa, y en cada uno de los rincones della le dijera lo que hay de provecho; mas vuestra merced lo sabe bien y lo hace mejor, y las que se aplican á esta virtud, de sí mismas lo entienden; como al revés, las que son perdidas y desaprovechadas, por más que se les diga, nunca lo aprenden. Pero veamos lo que después de aquesto se sigue.
VI
DECLÁRASE QUÉ ES SER MUJER CASERA, Y DEL MODO QUE DEBE ACRESCENTAR LA HACIENDA.
Fué como navío de mercader,
que de lueñe[48] trae su pan.
PROVERBIOS