Por manera que, en suma y como en una palabra, el trabajo da á la mujer, ó el sér ó el ser buena; porque sin él, ó no es mujer, sino asco, ó es tal mujer, que sería menos mal que no fuese.

Y si con esto que he dicho se persuaden á trabajar, no será menester que les diga y enseñe cómo han de tomar el huso y la rueca, ni me será necesario rogarles que velen, que son las otras dos cosas que les pide el Espíritu Santo, porque su misma afición buena se las enseñará; y así, dejando esto aquí, pasaremos á lo que se sigue.


X

HA DE SER LA PERFECTA CASADA PIADOSA CON LOS POBRES Y NECESITADOS; PERO DEBE IR CON CUIDADO EN VER Á QUIÉN ADMITE EN CASA Y FAVORECE.

Sus palmas abrió para el afligido,

y sus manos extendió para el menesteroso.

PROVERBIOS