Fases de la vida de la mujer
Preliminares de la vida


II

CUÁNTO ES MENESTER PARA QUE UNA MUJER SEA PERFECTA, Y LO QUE DEBE PROCURARLO SER LA QUE ES CASADA.

Mujer de valor ¿quién la hallará?

Raro y extremado es su precio.

PROVERBIOS

Propone luego al principio aquello de que ha de decir, que es la doctrina de una mujer de valor, esto es, de una perfecta casada, y loa lo que propone, ó, por mejor decir, propone loándolo, para despertar desde luego y encender en ellas aqueste deseo honesto y virtuoso. Y porque tuviese mayor fuerza el encarescimiento, pónelo por vía de pregunta diciendo: «Mujer de valor ¿quién la hallará?» Y en preguntarlo y decirlo así, dice que es dificultoso el hallarla, y que son pocas las tales. Y así, la primera loa que da á la buena mujer, es decir della que es cosa rara, que es lo mismo que llamarla preciosa y excelente cosa, y digna de ser muy estimada, porque todo lo raro es precioso. Y que sea aqueste su intento, por lo que luego añade se ve: «Alejado y extremado, dice, es su precio.» Ó como dice el original en el mismo sentido: «Más y allende, y muy alejado sobre las piedras preciosas el precio suyo.»

De manera que el hombre que acertare con una mujer de valor, se puede desde luego tener por rico y dichoso, entendiendo que ha hallado una piedra oriental, ó un diamante finísimo, ó una esmeralda, ú otra alguna piedra preciosa de inestimable valor. Así que, esta es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es dificultosa de hallar. Lo cual, así es alabanza de las buenas, que es aviso para conoscer generalmente la flaqueza de todas. Porque no sería mucho ser una buena si hubiese muchas buenas, ó si en general no fuesen muchos sus siniestros malos. Los cuales son tantos, á la verdad, y tan extraordinarios y diferentes entre sí, que con ser un linaje y especie, parecen de diversas especies. Que como, burlando en esta materia, ó Focílides ó Simónides solía decir[23], en ellas solas se ven el ingenio y las mañas de todas las suertes de cosas, como si fueran de su linaje; que unas hay cerriles y libres como caballos, y otras resabidas como raposas, otras labradoras, otras mudables á todos colores, otras pesadas, como hechas de tierra, y por esto la que entre tantas diferencias de mal acierta á ser buena, merece ser alabada mucho.