Sólo la hélice gemía,
solo el mar llevaba luto.
XI
ADIVINACIONES
La biografía soñada.
OH, los símiles viejos, que entretienen
la sed de imaginar, las viejas flores
retóricas que se abren y que tienen
la verdad, el hechizo y los fulgores
de esos paisajes que a nosotros vienen
en un cinematógrafo a colores!)]
La brisa es un suspiro
de abril. El mar, un campo azul. El cielo,
un pálido zafiro.
La nube, un cisne. El barco va, en su vuelo,
con levedad ingrávida de pluma,
envuelto en telas diáfanas y blondas,
y bordando en la seda de las ondas
arabescos de espuma.—
Hermana, tú reposas en la silla
de cubierta, y señalas
en tu actitud una emoción sencilla,
y en el perfume de éxtasis que exhalas
ante la maravilla
de la serena inmensidad que brilla,
el pensamiento y el mirar resbalas.
—El barco va, con levedad de pluma
envuelto en finas claridades blondas,
y bordando en la seda de las ondas
arabescos de espuma.
Miro tu éxtasis, Sor Melancolía,
y sobre el mar risueño,
voy con los hilos de la fantasía;
dibujando una flor de poesía
en el lino de un sueño.
...La empinada calleja,
siempre polvosa y solitaria; el muro,
alto y sombrío, y el portal obscuro,
y la vetusta reja.
¿Toledo? ¿Avila? ¿Burgos? Quizá... Alguna
ciudad llena de sol y de antiguallas,
con su puerta moruna
y su río en la orilla,
y que, con torres, claustros y murallas
pregona, entre la herrumbre y la polilla,
leyendas de milagros y batallas
en las ocres llanuras de Castilla.