Avita, Febrero 1919.
EL DOLOR CANSADO
HOY, como aquel poeta de las Rimas, la viste,
y ni sonrió el cielo, ni brilló más la luz.
Ella posó en tus ojos una mirada triste...
y tú ya no tenías ni fe ni juventud.
Pero bajo la sombra de un doloroso olvido
se estremeció la angustia de tu pasión fatal,
y se avivó el recuerdo, y el corazón herido
sintió que lo punzaban con una espina más...
México, Julio 1918.