SEMBLANZA
UN platónico. Un cazador de estrellas
con un temperamento ultrasensual.
Mi alma es como un camino, todo huellas
del paso, así del Bien como del Mal.
Salió a veces mi aliento en un suspiro
que quería ser ósculo. Yo estuve
clavado a un seno en flor, como un vampiro,
o como un ave, envuelto en nube.
Abrí celajes y crucé pantanos;
y hoy, con tristeza resignada, veo
flamear, moribunda entre mis manos,
la lámpara de arcilla del deseo.
No hay aceite en mi lámpara de arcilla;
pero ya no es preciso que me alumbre:
puedo llegar con luz a la otra orilla:
sobre mi corazón el sueño brilla
como puesta de sol sobre una cumbre.
Me salvan de la sombra del abismo
alas de fe, que respetó la edad.
La carne se cansó; pero es el mismo
mi terco y juvenil romanticismo
bajo mi débil voluptuosidad.
Madrid, Febrero 1919.