Paje. Del que vos acampastes, pues tuvo presa con vos toda la noche.

Pelad. Toma esa pedrada, porque se os acuerde de la mentira que decis, y del nombre que me habeis sacado.

Paje. ¡Ay! ¡ay! que me ha escalabrado la calabacilla de romero, que no hay media bebida en ella.

Salió don Diego y dixo: ¿Qué es esto? ¿qué es esto, paje de mal recaudo? ¿qué teneis vos que ver con mis criadas, que le sacais nombres?

Respondió el paje: Señor, ¿mas qué tienen ellas que ver conmigo, que me han sacado nombre gurrion pelado?

Dixo don Diego: Pues así es que los dos os habeis motejado, y estais al cabal, no se hable más en ello; que vos habeis picado como á gurrion pelado, y ella á vos como á peladilla. Decidme si sois venido con algun recaudo.

Respondió el paje: Señor, sí; que el Duque me envia á vuestra merced se le acuerde del sarau que está aplazado hoy en el Real, pues el suyo le hace valer á veinte y cuatro.

Dixo don Diego: Paje, diréis á su excelencia que luégo soy allá, que aquí aguardo á Joan Fernandez y á don Luis Milán, para ir, que me han enviado á decir que están armándose de motes para contra mí, porque yo haga lo mismo, que bien lo habrémos menester don Francisco y yo.

Partióse el paje para casa de don Francisco y dixo: Con temor voy á casa de don Francisco para que vaya, y, si no me engaño, yo soy de bodas, que Guzmana veo qu’es peor que perra parida, que, de celos de sus hijos, á cuantos entran en su casa muerde. ¡Ah, señora Guzmana! ¿por qué se entró de la ventana?