Vióse en él escuridad,
Y d’estrellas resplandor;
Invincion fué de dolor
Y profecía.

Las estrellas que de dia
Todo eclipsi hace ver,
Las más veces suele ser
Muy gran mal.

Harto fué mala señal
De la muy triste jornada,
De su Troya asolada
Y todos ellos.

Iba en rubios cabellos,
Y tan claros rayos daban,
Que los del sol se espantaban
Y escondian.

Enlazaban cuantos vian,
Y ansí iban enlazados,
Con muchos ojos colgados
Della y dellos.

Sino, dígalo de aquellos
Achíles el fuerte griego,
Si fueron rayos de fuego
En que murió.

Fué el vestido que sacó
Trohilo muy señalado,
De un carmesí broslado
De leones.

Ellos dicen quién él es,
Que Trohilo fué un leon,
Tal que puso en ocasion
De perderse

Á los griegos y volverse,
Que mucho desconfiaban,
Pues en Trohilo cobraban
Los troyanos

Las victoriosas manos
De Héctor, que ya no vivia;
Mas fortuna no queria
Que así fuese,