Dixo el Duque: Canónigo, desenojaos, pues tambien hay para mí de las burlas de la Reina, mi señora, como para vos, que á mí me ha hecho gato, y á vos raton; y si lo dice por lo que vos sabeis, adevinado ha.

El Canónigo respondió: Senyor, yo vull parlar clar, perque nom tinga per alcabot la Reina ma senyora, que si á vostra Excellencia diu gat per ser cazador de ses criades, yo no so rata que les rosegue de alcaboteríes. Yo men vaig á reposar, que si fora de casa me han verguejat, ací me han espalmat, que no ma restat pel en la roba.

Dixo la Reina: Canónigo, quedemos en paz, que no os faltará pelo en la ropa, y hacé que no le tengais en la lengua, para burlar de los caballeros que decis que os han enojado por las casas que habeis ido. Y si les ganais en las burlas, yo os daré un vestido muy de véras, y será una lobera, y cuera de martas, y calzas de grana, y chapeu de terciopelo carmesí, con pluma y medalla, y mote que dirá: Soy canónigo d’amor, por una Hierónima que muerto me ha.

El Canónigo respondió: Bese les mans de vostra altesa, ab ninguna cosa me podia desenujar sino ab la dama que ha nomenat, que l’mor ab lo que enuja desenuja.

Dixo el Duque: Canónigo, espabilar os quiero, que gran pábilo teneis de muy encendido de amor.

Respondió el Canónigo: Señor, pera demá será millor, y anem á dormir, que hora es.

El paje del mal recaudo dixo: Señor don Luis Milan, vuestra merced sabrá que el canónigo Ester y yo salimos hoy de palacio, de parte del Duque y de la Reina, para que la máxcara se alargase hasta despues de mañana, dímosnos de motes y enojóse conmigo, porque el hombre que toma las burlas de véras, las véras toma de burlas, y fuíme para entender en lo que á vuestra merced diré: Yo tengo un amigo que tiene un familiar, y habemos concertado él y yo de hacer por arte mágica la máxcara de la montería de Troya, que vuestras mercedes querian hacer, y harémosla contrahecha al natural, cada uno de los troyanos en su propia figura, como por esta arte se puede hacer; y tras éstos, entrará una contramáxcara de los más fuertes y valientes griegos, que sobre Troya estuvieron y la tomaron, y combatirán un torneo de pié, uno á uno, y serán: El rey Priamo, troyano, con el rey Agamenon, griego, y Páris con el rey Menalao, porque robó á la reina Helena, su mujer; y Trohilo, troyano, con el rey Diomedes, griego; y Héctor con Achíles, y Enéas, troyano, con Ayax Thalomon, griego, y acabarán con una folla; vuestras mercedes no saquen la suya, pues más al natural será ésta; y diga al Duque lo que yo le he dicho, y cada vez que mandára cesar el combatir, haga señalar á un trompeta; y acabado el torneo, oirán una música y cantarán un romance de cada uno de los troyanos y griegos, y acabará la fiesta. Yo me voy á ponello por obra.

Dixo don Luis Milan: Don Diego, á vuestra casa soy venido para lo que oiréis; el paje del mal recaudo no lo será agora, pues con él lo ternemos muy bueno, que no se halla ninguno de quien no se pueda haber algun placer, y por esto es bien no dar ocasion de estar con nadie mal, sino con quien no se puede estar bien. Hame dicho que no tomemos trabajo de hacer la máxcara nosotros, que él la hará más al natural, con un amigo suyo que tiene familiar; por eso avisad á don Francisco y á Joan Fernandez de lo que pasa.

Dixo Joan Fernandez: Avisados estamos, que todo lo habemos oido don Francisco y yo, y parésceme que la debemos vender al Duque y á la Reina por nuestra, por ser la más importante máxcara que haya sido, en ver tan valerosos caballeros en su propia forma.

Don Francisco le respondió: