Dixo el Duque: Don Luis Milan, no se podrá decir por esta carta: de las cartas placer hube, de las palabras pesar.

Respondió Joan Fernandez: Yo le perdono la confianza que tuvo ántes de cantar, cuando dixo que si á cartas con esta carta jugára, el resto del amor ganára; aunque no me ganaria si en amor fuese mi competidor. Yo le hiciera una primera, que primero en l’amor fuera de bien querido, de mejor haber servido.

Dixo don Diego Ladron: A lo ménos de confiado el resto le teneis ganado, y á las veces lo que engaña desengaña, como muestran vuestros trabajos en amores, que son desengañadores, de esa confianza vuestra como se muestra.

Dixo don Francisco: Más estais vos confiado por haber desengañado á tal Joan, que sus pensamientos van volando como mariposas, que se queman tras hermosas de gran lumbre, por rodar por alta cumbre.

Dixo el Duque: Muy bien habeis discantado sobre la carta que ha cantado don Luis Milan; pues mejor discantaréis si las siete angustias canta, que l’amor hace pasar á quien más siente en amar; y por vida de quien más quereis, que las canteis.

Y don Luis Milan respondió: Por vida de quien lo mandó cantaré, y son estas que diré:

LAS SIETE ANGUSTIAS DE AMOR.

Canten los gozos de amor
Los que sienten alegrías,
Y yo las angustias mias,
Pues que siento su dolor;
Y dirélas lamentando
Con voz de extraña tristura,
Ofreciéndolas llorando
Á la perfeta figura
Que siempre estoy contemplando.

La primera angustia siento,
Causada del desear,
Cuando n’os puedo mirar
Sino con el pensamiento;
Pues si es gran padecer
No veros y contemplaros,
Ved cuán mayor debe ser,
Cuando yo alcanzo á miraros,
Y vos no me quereis ver.