Muéstrale mi voluntad
Cuanto está llena de fe,
Aunque sabe que yo sé
Que no duda la verdad;
La verdad trastrueca y muda,
Nómbrame desamador,
Que para mostrarse cruda,
Pone la verdad en duda,
No dudando de mi amor.
Preséntale mi sentido,
Si es á su contentamiento,
Cuando tengo sentimiento
De verme su aborrecido;
Que si yo no me sentia
De ser d’ella despreciado,
Tan mal le pareceria,
Por lo que no sentiria
Como por demasiado.
Mi pensamiento doliente
De pensar en su dolencia,
Le pornás en su presencia,
Si le terná por presente;
Dile que dentro de mí
Tan presente siempre está,
Que el tiempo que no está en si,
Tanto yo la tengo aquí,
Cuanto no me tiene allá.
Muéstrale mi gran sufrir,
Aunque tú lo mostrarás,
Cuando por mí te verás
Estos tormentos sentir;
Luégo te dará un tormento,
Que es muy recio de pasar,
Tal que en decillo lo siento,
Y es el descontentamiento,
Que ella me suele mostrar.
Y tras este tan cruel,
Luégo un otro te dará,
Que nunca te mirará
Por no mirar mi papel;
Otro tormento de fuego
Te dará mucho peor,
Y será darte gran fuego,
Que te vayas luégo, luégo,
Por ser yo su servidor.
Y por cuanto has de hacer
No seas desacatada,
Sino, tú serás rasgada,
Y rompido mi placer;
Y si vieres sentimiento
De alguna voluntad,
Di con mucho acatamiento,
Ved qué tal es su tormento,
Que vos le tengais piedad.
Bien sé luégo que dirá:
¿Quién te puso en tal locura,
De ponerte en aventura
Por quien ventura no ha?
Di, que piedad de ver
Un dolor de verme tal,
Que podria merescer
Que holgase de leer
Una letra de mi mal.
Dile más, cómo me dejas
Esperando tu venida,
Entre la muerte y la vida,
Dando de mi vida quejas;
Y que son de calidad
Las quejas de mi pasion,
Que pueden poner piedad
A la mesma crueldad,
Ántes que á su corazon.
Y si algo se le antoja
En decille que es cruel,
Dile que lo dice aquel
A quien ya el vivir enoja;
Y á quien ya su mal le tiene
Tal, que dice el que no sabe:
Pues que sabes dó me viene,
Trabaja que más no pene,
Ó que mi pena m’acabe.
FIN.