Estaba el bien de todo mi remedio;
Que siendo siempre tanto valerosa,
La piedad en vos no’s es viciosa.
Pensando en vos un no sé qué me enoja;
Sélo sentir y no dar á entender
Es un amargo en medio del placer
Qu’el mundo da por lo que se le antoja.
Muy gran mal es y cuento mucho largo,
Ser esto en todo tan naturalmente,
Que piense en vos muy mucho dulcemente,
Y un no sé qué lo vuelva todo amargo.
Soy como aquel que muestra ser mortal,
Que su accidente da señal de muerte,
Si no mudais de mal en bien mi suerte,
Dadme por muerto deste grave mal.
Y es lacidente ser desconfiado,
Señal de muerte en cualquier estado.
SONETOS. 5. 6.
Al pié d’un monte cerca de una fuente,
En un bell prado muy verde y florido,
Pasciendo estaba su triste sentido,
Cogiendo flores un pastor doliente.
De mal d’amores era su accidente,
Que sospiraba nombrando Cupido;
Yo sospirando d’él fuí conoscido,
Que amor dó reina descubre su gente.
Y platicando de nuestros amores,
Cada cual dixo que fué su venida;
Él iba en busca de sana-dolores,
Qu’es una hierba que d’amor olvida;
Yo la que nombran acuerda amadores,
Que cualquier calza segun su medida.