Doña cruel tu dama fué la parte,
Ventura el juez, yo soy verdugo della,
Dice el pregon: éste es el desdichado.
Que siempre fué d’amor un Durandarte,
Y mándanle que muera por no vella,
Que muerte dá no ver lo deseado.
Dixo Joan Fernandez: Don Diego, este soneto debia ir como carta nueva por Valencia cuando fuistes infamado de mal frances, que vuestra dama os dixo en una fiesta: No se llegue más á mí quien se pasa á los franceses; y una amiga suya lo declaró, que no se debe declarar lo que puede enojar, y dixo: Eso mal frances será, señor, de bajo amor. Otra dama dixo: No es ese mal por cierto, sino que su dama le ha dicho que no la vea ni oya mas, y él, por obedecerla, trae la gorra encima de los ojos por no vella, y algodones en los oidos por no oilla; que por esto sacó un ahorcado en una justa, con este mote: ahorcado amador, ni ve ni oye d’amor.
Dixo don Luis Milan: Resucite el ahorcado con este
SONETO. 4. 7.
Temor y amor, amor es verdadero,
Y de temor en veros me santigo,
Pregúntanme si veo al enemigo,
Yo digo sí, que de enemiga muero.
Y del amor queriendo como os quiero,
Vengo á temblar si alguna cosa os digo,
Por acertar errando voy conmigo
Que ce por be y’os digo en cuanto quiero.
No respondeis; si toco vuestra aldaba
Dais en callar, al son de mi sospiro,
Vengo á parar en mármol convertido.
Y para estar como primero estaba,
Despárame Cupido nuevo tiro,
Que nuevo mal recuerda amortecido.
Dixo don Diego: Yo traia una dama á vesita un dia, y salió tras canton un caballero, y en topar con nosotros se santiguó; yo díxele: Joan Cruzado, ¿de qué os santiguais? ¿veis al enemigo? respondióme: Sí, que de enemiga muero. Pareció tan galan, que no quisiera que tambien nos pareciera el señor Joan Fernandez.