Respondióle don Diego Ladron:

Si una verdadera Hero
Buscan para burladora,
Osorio es esta señora,
Que se nombra doña Nero.

Dixo la señora doña Marina de Tobar:

Si un Leandro amor se hallase,
L’amor resucitaria;
Y si mucho se buscase,
En don Francisco se hallaria.

Respondióle don Francisco:

Señora doña Marina,
Si en ella un Hero viese,
Y Leandro me volviese,
No me ahogue su Marina.

Dixo don Luis Milan: Hero en latin quiere decir yo seré, si una Leonor Galan d’esto se quiere servir, la serviré.

Respondió la señora doña Leonor:

Si Leandro quereis ser,
¿Cómo puede faltar Hero
Á un amor muy verdadero?

Dixo el Duque: Ya veis cuán infamada está Valencia, que no hay amor en ella; y esto no viene sino por un gran descuido que se tiene, que no quieren ser buenos oficiales los caballeros en su oficio, que es saber á maestro en todo lo que no debe ignorar un caballero, que para ganar buen nombre críanos naturaleza, y quiere que se ayude el hombre; y exercitándose en las virtudes, el cielo da la gracia para alcanzarlas y la paga para remunerarlas, porque no hay bien sin amigo ni mal sin castigo: y así como la verdadera justicia remunera lo bueno y castiga lo malo, los príncipes para ser buenos deben galardonar á los buenos y castigar á los malos, que el galardon hace los hombres mejores y el castigo que no sean peores. Mucha culpa tienen los padres si sus hijos se pierden á culpa dellos, pues hay algunos que tienen más cuidado de hacer un buen caballo que un hombre bueno; y por esto dixo un cortesano portugues, á quien fué demandado qué le parescia de una ciudad muy nombrada que habia visto: Heu e visto muytos homos boos para cavalos e muytos cavalos boos para homes; queriendo decir lo más malo que una república podia tener y lo mejor que poseer debria, que son hombres, como hacia un filósofo viendo su ciudad de Aténas muy perdida por falta de hombres, que iba de dia con una lanterna encendida poniéndola á la cara de cuantos topaba, y decíanle qué buscaba, y él respondió: Busco hombres y no los hallo. Y por esto don Luis Milan dixo que el caballero bien aderezado sólo de cuerpo, y no de alma, le podrian decir don Pedro Mula ó don Juan Caballo; y tornando á nuestro propósito, para que el amor se cobrase en Valencia, sería menester hacer leyes para algunas damas, que no se descuidasen de hacer lo que deben, y á los caballeros que supiesen cómo las han de servir, y sería de parescer que mañana, despues de haber comido, acudiesen aquí las damas que venir querrán, para que se hiciesen á voluntad de todos estas leyes, que no reina amor ni rey sin tener ley. Paresció bien á todos, y quedaron con este concierto.