Los que se probaban en esta aventura habian de beber del agua, y al que no se queria dar secábase la fuente, y ántes de gustar della habian de publicar lo que deseaban. Estando en este deleite sintieron que venian los del Mayo con gran música de todo género de instrumentos, que tañeron en esta fiesta, y subieron á las ventanas para ver la entrada dellos. Venía delante de todos un Confaloner, con un caballo blanco cubierto de una red de oro guarnecida de muchas flores, y el vestido de lo mismo con un estandarte de seda verde, broslado todo de flores, y una guirnalda en la cabeza, de lo mesmo, sobre una cabellera, y él era rubio y dispuesto, hermoso y desbarbado. Venian en torno dél, vestidos en figura de ninfas, los cantores de su excelencia cantando:

Bien venga el magio
El Confaloner selvagio.

Con este triunfo entraron en la huerta del Real, y en ser delante el Duque y la Reina, el Confaloner selvagio dixo: Yo soy el Mayo, hijo de naturaleza humana, representador del placer con flores y frutos, para recreacion de las criaturas, que debilitadas salen de la frialdad del invierno, enemigo de la vida humana, y renovador de la virtud, pues conmigo renueva lo que el invierno envejece. Proveedor de la salud, con hierbas de maravillosas virtudes, conservador del contento, porque el deleite no se pierda; traia este mote en la guirnalda de su cabeza: Quien es Mayo pasa el año.

Habló luégo una de las que le acompañaban, que venía vestida de una ropa montesina, toda broslada de montes con un mote que decia: Por montes se debe andar, por no abaxar, y dixo: Yo soy la ninfa de los montes, que habito en el monte Olimpo, que está en la Grecia, de quien muchas naciones contaron el tiempo, porque los griegos hacian unos juegos en él de cuatro en cuatro años, que principiaron el año cccc. y vj. despues de la destruccion de Troya. Y los romanos de cien en cien años hacian sacrificios en él, que por ser más alto que las nubes y los vientos, siempre hallaban la ceniza de los cienaños pasados como las dejaban.

Habló un otra que venía vestida con una ropa toda broslada de ondas de aguas del mar, y el mote decia: los que mejor triunfaron mis aguas ensangrentaron, y dixo: Yo soy la ninfa de las aguas, que lo más habito en la profundidad della, entre las gentes que habitan en lo interior del medio de la tierra, que son nombradas gente de agua, que estando lo más dentro della no los mata.

Habló un otra que venía vestida de una ropa toda broslada de muy lindas arboledas, y el mote decia: por mis florestas no matan calorosas fiestas. Y dixo: Yo soy la ninfa de las florestas que lo más habito por Flándes y Alemania, donde las gentes dejan las poblaciones y viven en las florestas, que son muy arboladas, para que la furia del sol, cuando está en Leon, no pueda entrar en ellas.

Cada una d’estas ninfas traian muchas vestidas como ellas venian, que fué cosa de ver, y oirles tañer la diversidad de instrumentos que tañeron.

Levantóse Joan Fernandez diciendo: Yo quiero ser el primero que me probaré en esta aventura, y dixo: Yo tengo deseo de alcanzar que mi mujer en los dias caniculares no tenga celos de mí, que peor es que cigarra, que en todo el dia no calla, y temo que no reviente; y en allegarse á beber el agua se le secó, y él echó un

Reniego de mí
Porque me casé,
Que si no me casára
No me encativára
Por una Beneita
Que nunca lo fué.

Su mujer se llegó á probarse, y dixo: Yo tinch un desig, que bon profit me faza, que estigues en la caza, tostems mon marit y nom cazas en casa, que mi posa brasa. Quiso beber del agua y no salió; y su marido le dixo: ¿qué haré yo, que el agua huye de vos?