Si cuervo os he parescido,
Lagarto me semejais,
Con vuestra cola gastais
Lo que os sale del sentido.
Yo no he visto mejor pieza,
Digámosle Joan Lagarto;
Pues la cola gasta harto
Lo que adoba su cabeza.
Dixeron las damas á don Francisco Fenollet y á don Diego Ladron: Con mucha razon os apodó Juan Fernandez á cuervos por aquello que dice; ántes que dices diga que la señora doña Hierónima, su mujer, lo ha dicho, que si les apodó su marido á cuervo, fué porque no le apodasen primero á él cuervo, que mejor le estuviera, pues siempre la va picando; que yerros son del marido y la mujer, decirse cuentos para quedar descontentos.
Tras los pavones sacaron muy grandes pasteles, y fueron nombrados copos de amor, con muchas aves en ellos, y de todas carnes, que buenos los hacen; y el Duque presentó uno á la Reina con este requiebro:
En este copo de amor
Le presento á su alteza
Una ave, ques mi firmeza.
Don Luis Vique dió otro á la señora doña Mencía, su mujer, y dixo:
En este copo de amor
Por ave mia os presento,
De Mencía es mi contento.
Don Luis Margarite dió otro á la señora doña Violante, su mujer, y dixo:
Este copo del amor
Por ave os presento yo,
Que se nombra, vuestro so.
Don Pedro Mascó dió otro á la señora doña Castellana, su mujer, y dixo: