Dixo Joan Fernandez: Señor Cabanillas, buen sermon habeis estudiado para venir á decirme Joan Donaire. Bien será que sepan lo que á vos os siguió en otra comida que don Guerau Bou estuvo en ella y me dixo que Juan Vilarrasa, vuestro sobrino, convidó á comer á su huerta á fray Palomo, que aquella cuaresma preicaba en Valencia, y convidóle para oirle, que era muy buen decidor. Y al hora que se asentaban á la mesa, vuestra merced entró y dixo: Pax vobis, y sentóse á comer, y don Juan Vilarrasa fuése á la cocina por no oir vuestros cuentos católicos del tiempo del Rey Católico; que fueron tantos, que nunca el fraile pudo envidar con los suyos, y á cada paso vuesa merced decia: Esto que digo en este cuento don Juan Vilarrasa lo sabe tan bien como yo. Y él respondió de la cocina, donde estaba, gritando: Noy sé res de quant diu, puix mal profit me ha fet entrar lo frare que nunca la dexat parlar. Y en irse vuesa merced, el fraile os puso nombre el gobernador Campanillas, porque quando ellas tañen nadie puede hablar.
Despues de las perdices dieron pavones de las Indias y de los nuestros, y dixo don Diego Ladron: Apostaré que al señor Joan Fernandez mejor le parecerán los pavones indianos que los de Valencia, aunque para lo que siempre hace en sus amores, mejor le debrian parescer los nuestros, pues los contrahace estando en rueda como están ellos con las plumas muy hermosas, que son las que don Luis Milan le pasa por la nariz, y son tantas que queda emplumado. Pues digámosle Joan de Rueda, y no lo digo porque sea como Lope de Rueda, que no hace farsas como él.
Dixo don Francisco Fenollet: Si él es más amigo de los pavones indianos, yo le diré Juan pavon indiano.
Joan Fernandez le respondió con esta copla, que de presto hizo:
Cuervos habeis parescido,
Que muy mal habeis picado,
La ropa me habeis rasgado,
Que sangre no m’ha salido.
No seais corveadores,
Qu’es muy malo corvear;
Alquilaos á podar,
Pues sabeis á podadores.
Don Diego y don Francisco, que se oyeron apodar á cuervos, dixeron á las damas si era bueno el apodo, y en qué les parescia que fuesen corveadores, como Joan Fernandez les habia dicho en su copla; y que lo pensasen entre tanto que respondian cada uno á la copla con otra suya, y dixo don Francisco:
Paresce que os enojastes
Por deciros Joan pavon;
Y’os apodo al abejon,
Pues que siempre le jugastes.
En las burlas deste juego
Siempre haceis sentir el palo:
Comenzad á rezar luégo,
De las manos de don Diego
Sed liberanos à malo.
Y tras esta copla de don Francisco Fenollet salió la de don Diego Ladron y es ésta: