El Canonge. Yo so content, si vos acabau ab la señora doña Hierónima, vostra muller, que menje de mí. Que los caballers que fan lo donos, ab cobles y cuentos y gistes de tan poca vergonya com vos feu, tots parent en ser alcabots de sa muller; si no digau lo cuento del porch espí, y lo del armat, que molt á costa vostra y della feren.

Juan Fernandez. Mira qué tacha, que teniendo bandos mi mujer conmigo me armase yo; y estando tras una puerta de una cámara armado y desnudo, entró en busca mia diciendo: Adónde es este traidor de mi marido. Yo díxele, héle aquí cómo os espera; y ella dió voces diciendo: Dones, correu, que mont marit es tornat orat. Yo díxele mira cuán endiablada y brava sois, que tengo de ir por casa siempre armado para valerme con vos; y ella tornóse á reir y díxome: Axous val, que yous aguera mort, sius trobara desarmat, y hicimos paz.

El Canonge. Lo mal no está en fero, sino en diro, que be sé yo que les dones braves, lo marit ben armat les amansa, y á voltes noi basta quien ha menester algun companyo, que si me portaba mí, yous posare tanta pau en vostra casa, que li poran dir lo templum pacis com lo dels Romans.

Joan Fernandez. No entraréis vos en este templum pacis que decis, sino como salió un truhan que habia entrado en achaque de hacer oracion á la diosa de aquel templo, y halláronle con una moza, y mandaron que anduviesen ella y él desnudos por Roma azotando el uno al otro; y él, cuando le daba, le decia: Toma, vivo te lo do, y ella á él: Toma, porque se cansó. Y si quereis veros en esto, yo tengo en casa una mozuela de Logroño, que por mucho que le digais toma vivo te lo do, ella os responderá toma porque se cansó.

El Duque. No riamos más, que pienso reventar; las doce dan agora; vámonos á reposar, y no falte nadi de los que estamos aquí, que la máscara de Malfarás, de los griegos y troyanos, es cierto mañana á la noche.

Acudieron todos el otro dia en el mismo lugar, y el Canónigo Ester estaba en una ventana aguardando á la máscara para dar aviso al Duque, y dixo: Senyor Duch, puix me habe fet Monjuhí lo de Barcelona, ja he descubert los cuatro galeons galans ab la conserva que tostemps porten de les quatre galeres, que per la capitana, que es la señora doña Hierónima, he dit galeres, que vol dir galan eres.

El Duque. Canónigo, por vos se puede decir, no con quien nasces, sino con quien pasces. Nacistes catalan y habeisos hecho galan sirviendo la señora doña Hierónima, que de aquí en adelante os haré nombrar mosen Hierónimo Ester.

El Canonge. Señor, á la darrería yo exiré de vostra casa orat y plé de noms; vostra excellencia no fia huy contra mí, que yo vull pagarme á mots destos cortesans per les burles que en ses cases me feren lo dia quels allargui la máscara pera huy; que á senyors que á sos criats dexan ser amos, be será tenirlos á ells per criats. Yo vaig á rebrels al apear, que allí vull comensar la escaramusa.

¡Ah, senyor Joan Fernandez! á la trocada me par que dansau huy la baxa; vos portau á la senyora doña Isabeth, vostra cunyada, y altri us porta la muller; millor sou pera porta homes que pera porta mullers.

Joan Fernandez. Señor Canónigo, ni con la señora doña Isabel se puede danzar baja ni con vos alta.