El Canonge. Senyor, yo ya estich com á roba pelada al coll de corredor, que tot hom me corre y fa menyspreu de mí, per conoxer en vostra excellencia quey pren plaer, puix sen riu. Lo diable me ha fet moure la escaramusa vaix, que tots me han perdut la vergonya, hanme avisat los patges com á gosos, que si non fora devot de senta Quiteria, me haguerent rosegat. Yo’m vull retraure en la mia cambra y exiré desfresat com á frare ab la máscara que vostra excellencia me ha donat, y nom descobra, que vull aguaytar á la senyora doña Hierónima y á mon competidor com li va ab ella, y será fugir de orats en lloch estret, que nos pochs saber.

Joan Fernandez. Vuestra excellencia sabrá que el Canónigo Ester nos ha salido á recibir al descabalgar, y ha hecho entrada en nosotros como á lobo que acomete ganado, que si no le resistiéramos, queria hacer presa, segun venía hambriento de carne, y desvergonzado carnicero con los motes que á nuestras damas ha dado; y como ha visto tan gran resistencia, púsose á huir, y los pajes como á perros tras él dándole grita: Al lobo, al lobo, con una de nombres que le han sacado, que ha sido la mejor fiesta que aquí se hará hoy.

El Duque. Yo he visto cuanto habeis pasado por donde nadi me podia ver, porque de mí se partió con una modorra para recibiros, que yo quedára con ella si dejára de gustar cosa tan de ver; y cuando volvió para mí, venía como lobo acosado y peor; pues le acosaban pajes, que son peores que perros: Díxome que se iba á retraer á su cámara y salir como á fraile en máscara para acechar á la señora doña Hierónima, vuestra mujer, y á un competidor que tiene para ver cómo le va.

Joan Fernandez. Señor Duque, don Luis Vich hizo lo mismo cuando servia á doña Violante Almunia, su mujer. Disfrazóse como armado de Juéves Santo para ver cómo le iba á un competidor suyo que ella le daba á entender que no hacia caso d’él; y como él le hallase en una iglesia aguardándola, allegóse á ella armado y alzó la ventanilla del helmete, y díxole: Dona Violant, preneu esta figa y una alta pijor pera tal competidor.

Don Luis Milan. No tuvo mal parescer don Luis Vich de acechar y probar lo que se debe, porque de dos cosas me paresce que es bien hacer prueba ántes de fiar de ellas, y son del amigo y del amiga d’esta manera; amprar á vuestro amigo en todas aquellas cosas que vos haríades por él para saber qué teneis en él, que no es justo tenga más en vos de lo que teneis en él; y la otra prueba es á la amiga, ora sea para casar con ella ó no, porque si no la hallais tal que sea buena para mujer y casais con ella, quejaos de vos, que los descontentos son muy malos de digerir cuando es la culpa del que siente la pena.

Don Diego. No he visto de una burla salir mejor cosa de véras, que de la burla de don Luis Vich sacar tan gran verdad don Luis Milan. Bien se puede decir, el hombre que es muy de hecho, de burlas saca provecho.

Don Francisco. Pues la boca de don Luis Milan nunca da pesar sino á pesar suyo, y siempre toma placer para dalle, no nos daria mal rato con un soneto, pues tiene tal dejo, que nunca los deja de memoria de quien los oye, como este dicho dice: Lo que es mucho de acordar, tarde se puede olvidar.

El Duque. Si nos ha de aprovechar, dése por mí rogado.

Don Luis Milan.

Yo me doy por su mandado,
Pues sabe tan bien mandar.