El griego Rey de Micena,
Agamenon, puso mano,
Para vengar su hermano
De quien le robó su Helena.

Como alma que va en pena
Por la Grecia discurriendo,
Arma, arma, va diciendo,
Venguémonos de troyanos.

Todos con armas en manos,
Mil naves juntado han;
Haciéndole capitan,
De troyanos se vengaron.

A su Troya les quemaron,
No dexando rosa á vida;
Mas si Troya fué perdida,
Fué porque su Héctor murió.

Agamenon se volvió
Vencedor para su tierra,
Y halló en su casa guerra,
Pues que fué muerto de Egisto.

Nunca tal guerra s’ha visto,
Que los más d’ellos murieron;
Vencidos y quien vencieron,
Que mal fin en mal acaba.

De Menalao, griego, rey de Lacedemonia, es este otro

ROMANCE.

El rey de Lacedemonia,
Menalao, de sí salió,
Su real ropa rasgó
Y echó su corona en tierra.

Toda Grecia estaba en guerra
Por el robo de su Helena,
Lo que más le daba pena
Verse menospreciado.