C. Los celos, señor, son hijos del amor, los buenos son legítimos, que son los avisados, y los malos son bastardos, que son los necios; los locos son alborotadores, como los de Gilot; los necios son rebuznadores como los del canónigo Ster; los sabios son falsirisueños, como los de don Luis Milan, que los tiene risueños sobre tristes, mostrando con una falsa risa que siente lo que de palabra no se debe dar á sentir.

Dixo el Duque: Por mejor tengo no mostrar celoso sino receloso secreto, apartando todo lo que puede mal hacer con sabio modo, que, aunque sea poco el fuego, descuido lo enciende todo.

D. Si justicia se hiciese de celos, cuántos hombres veriamos á la casa de locos.

C. No quedarian las mujeres en la posada, que un casado poco há envió á su perrochia para que tocasen la campana, diciendo que tenía fuego en su casa, y los que fueron á socorrelle dixéronle: ¿A dó está el fuego, que no le vemos? y él respondió: En los celos de mi mujer lo hallaréis, que peor son que fuego celos de mujer, que no se puede socorrer.

Dixo el Duque: Tan buenas son estas lanzas como las pasadas, pasemos adelante. Mucho querria saber qué os paresce de una condicion demasiadamente dulce.

D. Señor, la bona condicion ha de ser agredolsa com á magrana de Xativa, que lo dols de les mullers fa bon agre en los marits, y esta es bona mixtura pera conservar la honra deis casats.

Dixo el Canónigo: Veritat es, sino que á voltes si mescla algun gasta honres.

Respondió Gilot: Almenys no les gastará un tartugot gasta pa tal com vos, espanta pardals, aborrit de cuants hostals es anat per festejador orat.

D. Gil, may te vist tan grasiós com ab lo meu servidor mosen Coster, que may entra en lo terrer mosen Ster.

C. Paso, señora doña Hierónima, que el Canónigo no’s quien quiera, que hijo es de una panadera, y quedó pan lisiado al enhornar.