Con mal me tengo por muy bien pagado,
Yo me pagué de lo que me enamora,
Verme de tal señora enamorado.

Un loco fué d’amor de su señora,
Gracioso, que la amor muda natura,
Que á velle iban muchos de hora en hora.

Por ver y oir locuras de cordura,
Decia, ved amor en qué nos trae,
Que haga parescer bien la locura.

Fin.

Dixo una dama: No he oido mejores tercetos, por decir en poco mucho, y ser tan mesurados, que si tales fuesen los que se desmesuran en festejos, no dixera la señora doña Juana Pallas lo que quiso decir de los que se desigualan en servir donde no debrian. Decidnos, ¿qué mesura se debe usar al que no iguala, que allegue á festejar?

C. Al que se desmesura hacelle poca mesura, y esto se ha de entender por los festejos hormigueros, que son como las hormigas, que yendo por tierra van más seguras, y en hallarse con alas quieren volar para en mal parar.

Dixo el Duque: No creo que mejor se haya tratado de condiciones que agora; pues se trata del adobo que pueden tomar los que se querrán adobar: decíme, ¿qué os parece de la condicion miserable?

Dixo mastre Zapater: Señor, el avaro para la verdadera gloria es mísero, y para la vana es liberal, que no hay mal que no haga quien con el bien no la hace; que cierto está que hará muchos males quien no puede hacer bien con los bienes temporales; pues el cativo del oro es peor que del moro, porque éste trabaja de salir de cativerio, y el otro cuanto más va más lo quiere ser, por lo que dice el poeta: Crescit amor numi quantum ipsa pecunia crescit. Él no tiene el amor que á todos debe: pues no da de lo que Dios dado lo há, para poder remediar aquel mal de la pobreza, que la dió para probar la paciencia, que sana cualquier dolencia causada del pecador; que médico es el Criador, que en la piscina se vió la llaga y medicina.

Dixo el Duque: Lo que se pierde, de mastre Zapater no se cobrará por ningun bachiller, aunque fuese Molina.

Respondió mastre Zapater: