Nunca vi mejor Molina,
Que tan bueno es su salvado,
Que se salva por harina.

Dixo el Bachiller:

Vos y Juvenal
Con el bien decis del mal.

El Duque atajó este satírico palacio, y dixo: Decíme, ¿qué os parece de una condicion perezosa, que se descuida de lo que deberia tener cuidado para no verse juzgado; y decid los dos primero, el Zapater y Molina: pues dará tan buena harina, que el Zapater avisado no la terná por salvado.

Respondió Molina: Dixo Aníbal cuando Quinto Fabio Máximo Romano se honró dél con sus mañas: Et romani suum Anibalem habent. Esto se puede decir por vuestra excelencia d’esta manera: Et Valentini suum Juvenalem habent.

D. Vaja fora lo llatí, que mon marit noy entra aci, qu’es tan verbos que si no parla está rabios, que yol sent ja rosegant lo llatí que estant parlant.

C. Mujer, quid mihi aut tibi? Eso que decis de mí debeis vos hacer aquí, que roeis de rabiosa toda cosa.

D. Señor marit, ¿de cuán enzá parlau llatí? don Anton lous fa parlar, qu’es lo vostre familiar.

Dixo mastre Zapater al Duque: Señor, en la condicion perezosa que vuestra excelencia manda que yo hable, nadi se debe enojar de lo qu’es de aprovechar. En los príncipes hallo yo que la condicion perezosa es muy dañosa, y para bien gobernar á sus pueblos debrian mandar tener siempre en su córte un embajador por parte de su república, y un Juez de residencia contínuo dél en ella, para que del embajador supiese mejor lo que ha menester su tierra si está mal gobernada, y del juez de residencia fuese remediada, informando á su príncipe para que diese la pena condigna á quien la meresce, porque no se la den á él de perezoso en el otro mundo, que Jesucristo nuestro redentor no rehusó cualquier trabajo para redimirnos.