Don Luis Milan respondió: Que no convenia decir cuento tan bajo delante su alteza.
Dixo don Francisco: Si lo decis, yo diré otro de vos, mucho peor.
Yo le respondí: Porque vea su alteza quál corrió lança más baja de vos ó yo, quiero decille; sepa vuestra alteza que el cuento es éste: Yo visité á don Francisco, que estaba mal de unos amores bajos, que yo se lo conoscí por este villancico que me dixo:
Herediano es el mi amor,
Herediano es
Quien me le hizo aragonés.
Y contóme que tenía amores con una hermosa cortesana aragonesa, que se decia Herediana; y pensando estar sólo en esta baja que danzaba, supo que un mercader ginoves, nombrado micer Maltevollo, tenía amores con ella, y don Francisco quísola dejar y no pudo de muy herediano. Quedó don Francisco con este concierto que Herediana no diese más de un hora al dia á Maltevollo, y si más se detenia y no se queria ir de casa, salia don Francisco amortajado con una mortaja de tela negra diciendo: Guarda la sombra, guarda la sombra; y Herediana decia: Ios, ios, Maltevollo, que ya viene la sombra de mi padre del otro mundo, que me quiere matar porque sea buena; y no queriendo irse Maltevollo, por comer una buena cena que se habia hecho traer, salió otra vez la sombra diciendo: Vate, Maltevollo; y él decia: Prima vollo manjar. Y él que no, y el otro que sí, y abrazáronse los dos y rodaron la escalera abaxo. Maltevollo huyó con la cabeza quebrada, y don Francisco cerró la puerta y comióse la cena de Maltevollo; y quedó desta caida cojo de reputacion, y por esto le dicen las damas don Francisco Sombra, que sombra es quien de baxos amores se asombra.
Don Francisco dixo: Pues nos habeis resfriado con mi cuento, yo escallentaré con el vuestro de risa. Bien se os acuerda que estando vos enamorado de una criada de una dama que serviades, en pago desta baja traicion burlaban de vos desta manera: La señora hacia con su criada que os hiciese estar en un árbol de su huerta haciendo el mochuelo toda la noche, porque no fuésedes descubierto, esperando que la criada os diese entrada, y cuando hubieron muchas noches burlado de vos, una noche que su marido de la señora era fuera Valencia, subieron ella y su criada al terrado, y decian:
Mal canta este mochuelo,
Matémosle;
y vos deciades:
No tireis piedras,
Que yo cantaré bien.
Y ellas decian: ¿Qué, los mochuelos hablan? vos algun ladron debeis ser; respondíades vos: No soy sino mochuelo de amores; y ellas á tirar piedras y vos hacer el mochuelo, hasta que os derribaron del árbol abajo, y fuístesos apedreado como el gallo de Carnestoliendas.