Dixo la Reina: Doña Hierónima, por adúltero meresceria más ser sacado á la vergüenza, pues tiene tan poca que nos dice cara á cara que les han parido dos mujeres.

Dixo el Duque: ¿Vuestra alteza sabe lo que me ha dicho al oido Joan Fernandez? díxome: Mire qué primor diré, que diciendo una gran mentira que nos han parido dos mujeres, diré una gran verdad; que dos mujeres, que son nuestras madres, nos han parido.

Dixo la Reina: Eso teneis los hombres engañadores, que de las verdades haceis mentiras y de las mentiras verdades. Mudemos de nuevas, que en casos hay que es bien mudar para desenojar. Dixo don Miguel Fernandez: Si como dixo vuesa alteza mudemos de nuevas, dixera mudemos de costumbres, las mujeres no serian tan rabiosas, y los maridos serian más caseros, y mi mujer y yo terniamos mejor vida, porque siempre le digo: Mujer, mudemos de nuevas; y ella me responde: Marido, mudavos de costumbres; yo le respondo: Mujer, vos de condicion.

Y la señora doña Ana, su mujer, le dixo: Dexad vos la que habeis tomado de vuestro hermano Joan Fernandez, yo dexaré la que tengo de la señora doña Hierónima, su mujer, pues las dos más tenemos los maridos mozeros que dameros por tener gustos bajos, que no son sino de cortesanos de rameras cortesanas, bien mereceis el nombre que os han puesto las damas, que en veros dicen: Hé aquí los viejos mozos, y dicen bien, pues sois viejos para vuestras mujeres, y mozos para las mozas de vuestra casa, que siempre andais á caza dellas, que peor es que de moxcas.

Tomó la mano don Berenguer, y dixo: Señora mujer, pues á decir condiciones de casados va, yo diré la vuestra y la mia, y su alteza séanos juez cuál de las dos es mejor; yo le digo á doña Leonor, mi mujer, cantando por casa:

Tus ojos, Leonor,
Mis enemigos son;

y ella me responde con este otro cantar:

Quitad el caballero
Los ojos de mí,
No mireis ansí.

Dixo la señora doña Leonor á la Reina: Pues vuestra alteza es nuestro juez, dígame si tengo razon de mirar de mal ojo á marido que viene fuera casa tomado de mala vista, que todo el año tenemos los dos mal de ojos, él de perderme de vista, yo de buscalle con la mia, que sombra está de asombrado de bajos amores, pues siguiéndole me huye, y huyéndole me sigue como sombra; que ya le pueden decir lo que dicen las damas á don Francisco Fenollet, que vuestra alteza lo debria saber de don Luis Milan por un cuento donoso que dél me contó.

Dixo la Reina que lo contase.