Las obras son el testigo
Del amor.

¿Veisme ciego amador
Y burlais?

Plega á Dios que os veais
Como yo.

Mas no de quien me cegó.

Dixo la señora doña Violante Mascó:

Dios lo guarde á mi marido
De mochuelo,
Que no lo está de ser mozero.

Respondió don Luis Margarit, su marido:

Guardado estoy de mozero,
Pero no de ser mochuelo.

Dixo la señora doña Mencía: No temo yo de mi marido que se me haga mochuelo ni mozero desvergonzado viéndose tan bien casado; que cantando va por casa:

Soy mozo y vergonzoso,
Soy mozo.