Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, buenos oficios nos habeis dado; á don Diego hicistes mayordomo de la Gala-gineta y á mí maestresala de damas, y á don Francisco cocinero, que de enojado no quiere entrar si no le desenojais en dalle otro oficio más honrado. Diréis que nos habeis mucho alabado, pues decis de mí que yo les daria manjares de muy buen sabor, y juraria que ha sido vuestra intincion hacerme donoso de damas. Y’os lo agradezco si vos me otorgais: que más vale en todo sello que parescello, pues de los donaires que á mí me sobran se podria hacer un Perico de Ayala, que fué donoso, y de los que á vos faltan se haria un Perico de hielo, pues sois frio.
Dixo don Diego: Pues Joan Fernandez se ha vengado, yo me quiero vengar. Don Luis Milan, vos decis de mí que parezco mayordomo de la Gala-gineta, bien sé que diréis que lo habeis dicho por alabarme de galan jinete, y creeria que no burlais sino por este romance que me dice que sois burlador y es éste: La Gina-gala, la gala-gineta, donde mostrais que por no decirme á la descubierta mayordomo de la Gina-gala, habeis dicho de la Gala-gineta, burlando de mi gala; pues habeis de saber que de la mia se podria hacer un don Antonio de Velasco, y de la vuestra un don Antonio Vellaco de travieso y avisado.
Dixo don Francisco: Adargaos, adargaos, don Luis Milan, que no quiero tomaros desadargado, sino cubierto de la adarga que vos teneis, y es que despues que habeis quebrado la cabeza á motes, os adargais con decir, no lo dixe por tanto. Y á los que tales cañas tiran, tiralles á traicion no lo sería, pues á todos excusa aquella ley que dice: A traidor, traidor y medio. Esto sería vuestro pago, si no quedase tan pagado y contento de vos, que con un soneto que nos digais quedarémos satisfechos.
Dixo don Luis Milan: Primero quiero mostrar la poca culpa que tengo y la mucha que vosotros teneis, pues no os puedo desculpar que sentis mucho, de sentir poco, que sería yo sentir poco de lo mucho que sentis; y pues así es, que no teneis desculpa de ignorancia, quiero mostrar vuestra malicia, y comienzo por Juan Fernandez: Él dice que juraria que mi intincion fué decille donoso de damas; ya que fuese así, no debe ser mal tomado lo que no es mal dicho, si ya no tiene cola de paja que d’el fuego teme, pensando que yo le decia truhan; y si creyese que tal ha pensado, por tal lo ternia, mas como todos le tengan por galan, yo no lo puedo tener por truhan; hízose ignorante, que fué sacarse un ojo por sacarme á mí los dos, diciendo que de mi gala se podria hacer un Perico de hielo de frio que soy, yo digo que más quiero ser de hielo que de Ayala y truhan; por él se podria decir: trocastes Rebolledo por Giron, no sé si teneis razon.
Agora quiero haberlas con don Diego y decille que haga buen broquel, pues don Francisco me dixo que me adargase, que bien es satisfacer á cortesías y á descortesías, pues dixo que de mi gala se podria hacer un don Antonio Vellaco de travieso y avisado, yo digo que por lo mismo se puede hacer dél un don Antonio del Asco.
Dixo don Francisco: No más, por vida de vuestras damas, que si Marina bailó, tómese lo que ganó, y quítese el enojo con lo que desenoja don Luis Milan, que ya le veo la risa en la cara y el soneto que nos quiere decir en la boca.
Dixo don Luis Milan: Yo haré lo que mandeis, pues es de buen cortesano, que sois, querer que mudemos de conversacion; que cuando los motes pican, para que no saquen sangre es bien mudar de nuevas: que el divertir hace vivir. Y oigan el soneto:
El gran Sanson se queja de su amiga,
Que fué un varon muy fuerte en los hebreos;
Por ella fué vendido á Filisteos,
Sus enemigos, puesto en gran fatiga.
¿Por qué dirán amiga al enemiga
Siendo enemigos nuestros sus deseos?
Impropios nombres son por casos feos,
Nombrémosla como es razon se diga.