Créeme, que yo lo sé,
Déjala qu’es muy ingrata,
Y sino, aparejaté,
Que tal cual la cobraré,
Aunque más y más me mata.

Cobra su dama y dícele:

Lo que dixe engaño era,
Señora, para engañar,
Que de vos sale el matar,
Si el turco aquí muriera.

Respóndele su dama:

Buen caballero engañoso
Y muy sabio en combatir,
Vuestro engaño gracïoso
Á vos hizo venturoso
Y á mí me hizo reir.

Pelea otro Comendador.

¿Quién te puso en tal favor,
Turco mal aventurado?
¿Quién te hizo enamorado,
Siendo el mismo desamor?

Déxame, mi dama, Can,
Que no es hueso de roer;
Vuélvesela á su galan,
Que tus ojos no verán
Que yo te la deje ver.

Dice á su dama:

Vos, victorïosa dama,
Sois semblante al Amazona,
Que al gran Héctor en persona
Quiso ver por su gran fama.