[431] La blanca valía medio maravedí, y no huelga advertirlo, porque muchas personas cultas, dejándose llevar por lo que suena el nombre, imaginan que la blanca era una moneda de plata. Por alusión a su escasísimo valor se dijeron algunas frases, que registra Covarrubias en su Tesoro: «No aver blanca, no tener dinero. No valer vna blanca, valer poco. Pagar blanca a blanca, muy poco a poco. De tres a blanca, cosa muy vil....»

[432] Alude a la exención del fuero ordinario de cuantos estaban matriculados en la Universidad de Alcalá, como, generalmente, en cualquiera otra de las del reino.

[433] El mismo Vélez de Guevara había llamado a Sevilla, en la jorn. I de Más pesa el rey que la sangre:

«Este Cairo español, esta
Babilonia castellana,
este ejército de almenas,
este escándalo de casas....»

Y Ruiz de Alarcón, por boca del gracioso, en el acto II de Ganar amigos:

«¡Válgate Dios, confusión
y embeleco de Sevilla!...
Un hombre conozco yo
que es tahur, y desde el día
que a un desdichado inocente
en el garito empestilla,
se va al de otro barrio, que es
como pasarse a Turquía:
cursa en él hasta pegarle
a otro blanco con la misma,
y va visitando así
por sus turnos las ermitas,
y en acabando la rueda,
se vuelve a la más antigua,
donde, como los tahures
se trasiegan cada día,
o no va ya su acreedor,
o él hace del que se olvida,
o tiene conchas la deuda,
del tiempo largo prescripta.»

[434] Como escribe Covarrubias, traer la barba sobre el hombro es «viuir recatado y con rezelo, como hazen los que tienen enemigos, que van bolviendo el rostro a vn lado y a otro....» Es uno de los modos de decir que proscribió Quevedo en la Premática de 1600. Y Quiñones de Benavente, en su Entremés de las Civilidades:

«Dícenme por asombro:
«Señor, traé la barba sobre el hombro
No es buen consejo ése,
porque si yo trajese
la barba sobre el hombro solo un día
cordero de agnus Dei parecería.»

Bien que esto último ya se lo tiene Quevedo en el prólogo de su Cuento de cuentos: «Andar la barba sobre el hombro, quien lo tuviere por buen consejo lo pruebe, y andará hecho corderito de agnus dei

[435] Este edificio, que aun hoy subsiste, es la famosa Casa de Pilatos, visitadísima de cuantos curiosos van a Sevilla, por las notables riquezas artísticas que contiene. De este nombre ha inducido recientemente un escritor italiano, Rosadi, que Pilatos fué natural de Sevilla, pues tenía y aun tiene casa en ella(!!!). La Casa de Pilatos fué edificada por don Fadrique Enríquez de Ribera, marqués de Tarifa y duque de Alcalá, cuando volvió de Tierra Santa en 1520. Devotísimo de la Pasión de Jesucristo, hizo en Sevilla una Vía Sacra, que empezando en su nuevo palacio, que recuerda la fortaleza de la Torre Antonia, residencia del gobernador militar de Roma en Jerusalén, terminaba en el monumental humilladero de la llamada Cruz del Campo.