«D. DUARTE. Salieron las dos hermanas,
que, a ser tres como eran dos,
las tres Gracias en mentira
fueran verdaderas hoy.
De las manos y tapadas,
hacia la Puerta del Sol
echaron, y yo tras ellas
siguiendo sus pasos voy.
Llegamos al Buen Suceso
(bueno me lo dé el amor),
por las gradas de la fuente
ellas, por la puerta yo
frontera de la Victoria....»
Hartzenbusch, al llegar aquí, pone esta nota. «Ventana, dice la edición que seguimos; pero es claro que se habla de la puerta del Buen Suceso, frente a la calle de Espoz y Mina, cuya entrada era antes la lonja del convento de la Victoria.»
[518] Estar, por ser, como en más de un lugar del Quijote (I, 292, 7; III, 333, 16, etc.).
[519] Así solían decir al ver a un niño, refiriéndose al mal de ojo, las que iban, o podían ir, para brujas. Esto, cuando con el propio intento no le daban una higa, porque, como decía Covarrubias, «también es cosa vsada al que ha parecido bien darle vna higa diciendo: tomá para que no os ahogen (aojen)». Igualmente se hacía y se decía esto por vía de pulla, y así Feliciano de Silva, por boca de Elicia, en la cena XXXIX de la Segunda comedia de Celestina: «¡Al diablo la vieja, que no se contenta con cuanto ha ganado conmigo, sino que si tengo amor a uno, no le tengo de osar mirar! ¡Toma para tus ojos: que yo le hablaré aunque te pese...!»
[520] En la edición príncipe, guedegas, por evidente errata, que copia el señor Bonilla.
[521] Después que, equivaliendo a desde que, usadísimo en los siglos XVI y XVII, como advertí más de una vez en mis notas al Quijote (I, 265, 8; II, 74, 4; III, 124, 17; IV, 282, 12, etc.).
[522] Siguiendo su alegoría, dice dar grada, por alusión a la grada o escaño corrido que en el teatro ocupaban las mujeres.
[523] Alude a la costumbre, general en algunas naciones, de saludarse besándose públicamente hombres y mujeres, de la cual decía Juan Minsheu, por boca de Guillermo, en el sexto de sus Pleasant and delightfvll dialogves in Spanish and English ... (Londres, Edm. Bellifant, 1599), pág. 51: «Yo para mi tengo que la mayor causa de la desoluçion en algunas mugeres de Ynglaterra es esta costumbre de besallas en público, por que con esto pierden la verguença y a el tocamiento del beso, les entra vn veneno que las ynficiona». Y poco después:
«EGIDIO. ¿En España no se vsa besar los hombres a las mugeres?