[527] Compara Vélez el Manzanares con la moneda de Navarra, o navarrisca, que no era de curso legal en Castilla, pero que solía pasarse de noche, a favor de la poca luz, como las monedas chanflonas de que traté en nota del tranco I (18, 5)[76]. La voz navarrisco falta en el Diccionario de la Academia, aun habiendo sido de uso muy corriente. Juan de Castellanos, Elegías de varones ilustres de Indias, parte II, Elogio de Rojas, canto IV:

«... y el navarrisco, que por ellas muere,
dijo que le dará cuanto pidiere.»

[528] Caudal, como adjetivo, equivalente a caudaloso.

[529] Otros dijeron que el Manzanares, tan merendado, cenado y concurrido de gente, era río que lo tenía todo, excepto río. Calderón, en la jorn. I de Fuego de Dios en el querer bien, refiriéndose á las orillas del Manzanares en una tarde de julio:

«D. ALVARO. Aquí cantan, allí bailan,
aquí parlan, allí gritan,
aquí riñen, allí juegan,
meriendan aquí, allí brindan:
país tan hermoso y vario,
que para ser la Florida
estación de todo el orbe
la más bella, hermosa y rica,
sólo al río falta el río;
mas ya es objeción antigua.»

Y Lope de Vega había comenzado así un soneto de Burguillos en que Laméntase Manzanares de tener tan gran puente:

«Quítenme aquesta puente que me mata,
señores regidores de la villa;
miren que me ha quebrado una costilla:
que, aunque me viene grande, me maltrata.»

[530] No sé a qué conseja o cuentecillo se refiere aquí don Cleofás. A no pedir lo del ahogarse que las ayuntadas fuesen ranas, se podría sospechar que estaba errado el texto, por ratas. A lo menos, en Andalucía es muy vulgar la desenfadada expresión: ¡Al ... diablo, ratas; que se quemó el molino!

[531] A este escudo se había referido Lope de Vega en el acto II de El Anzuelo de Fenisa:

«ALBANO. ...Tiene el Duque de Medina
(ya entenderás que es Sidonia)
justo a su casa en Sevilla
un corredor de pelota....
Tiene aqueste corredor,
no enfrente, sino en la popa,
las armas de los Guzmanes,
y sobre el timbre y las hojas
que con diversos penachos
cercan el escudo y orlas,
al gran don Alfonso Pérez
de Guzmán que el Bueno nombran,
sobre el muro de Tarifa,
que al moro la daga arroja
para que mate a su hijo
(¡divina hazaña española!),
y debajo de las armas,
aquella sierpe espantosa
que mató en África, haciendo
la hazaña de Hércules corta....»