[105] Rebelión era antaño del género masculino, y así Mármol Carvajal tituló uno de sus libros Historia del rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada. Francisco Santos, que tomó algo de la novela de Vélez de Guevara para sus Postrimerías del hombre y Tribunal espantoso (apud Obras en prosa y verso..., Madrid, 1723, tomo I, pág. 332), hace decir al Diablo Cojuelo: «Yo soy aquel que, aunque estropeado el cuerpo desde aquella batalla del rebelión celestial....»
[106] Y todo, significando también, como en diversos lugares del Quijote (I, 176, 9; IV, 259, 11; VI, 34, 15; VII, 85, 7, etc.)
[107] Es refrán contrahecho, parodia de aquel que dice: Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano. También don Jerónimo Cáncer parodió este refrán, en un vejamen que dió siendo secretario de cierta Academia (Obras poéticas de..., pág. 107 de la edición de Madrid, Manuel Martín, 1761): «... porque camino del Parnaso, tanto anda el cojo como el corcovado.»
[108] Como dice el Diccionario de autoridades, trato, «figuradamente se toma por traición oculta e infidelidad con que, faltando a la fe debida, se ofrece entregar alguna plaza, ciudad o fortaleza al enemigo». Aquí se refiere a persona, pero con ese mismo significado.
[109] Si Vélez no confundió en este lugar lo que es refrán con lo que es modismo, parece que debe de haber, según esto, un refrán que diga: El Diablo Cojuelo trae a los demás al retortero, o cosa análoga.
[110] La frase con sus tachas buenas y malas, que aquí se aplica a sí propio el Cojuelo, es, como demostré en otra ocasión, un tópico de las antiguas escrituras de venta de caballerías. En el Archivo de Protocolos de Illescas, escribanía de Esquivias, encontré, al buscar documentos cervantinos, la escritura referente a una yegua (2 de noviembre de 1591) «que de vos compré e rezebi con sus tachas buenas y malas, encubiertas o descubiertas, a vso de feria....»
[111] Cortesía, en su acepción, hoy poco usada, de tratamiento.
[112] Príncipes de la Guinea infernal, aludiendo a ser el infierno, como la Guinea, patria de negros habitantes.
[113] De llamar jigote a la carne asada y picada menudamente se pasó a decir hacer jigote una cosa, o de una cosa, significando hacerla pedazos muy pequeños. Y aún, para más exagerar, como buen andaluz, escribió don Francisco de Leiva en la jorn. II de El Socorro de los mantos:
«D. FERN.º Por Dios que la bellaca me ha picado.