[95] Según Covarrubias, «pandorga es vna consonancia alocada y de mucho ruido, que resulta de variedad de instrumentos.» Gómez de Tejada, en un pasaje (que cita el Diccionario de autoridades) de su León prodigioso, contrapone pandorga a música.
[96] Don Juan de Caramuel, en su Rhytmica (apud Sanctum Angelum della Fratta; ex Typographia Episcopalis Satrianensi, M.DC.LXV), al tratar (pág. 135) De versibus quos xacara appellat Hispanus, quiere que este vocablo venga de la raíz hebrea zacar = meminisse, de donde zácara = memoria, commemoratio, narratio. No hay tal cosa, sino que al rufián llamaron jácaro o jaque en el habla germanesca, y jacarandina a esta habla, y jácara al cantar de los jaques o jácaros.
[97] El señor Bonilla asegura que las papalatas son un «género de juego popular», y no habría holgado añadir de dónde tomó esta noticia. De mí confieso que no he hallado esa palabra más que en el texto de Vélez.
[98] Estos comos no son ni parientes lejanos de otros comos griegos que registra en su Vniuersal vocabulario Alonso de Palencia, y recuerda el señor Bonilla antes de venir a parar al significado que tienen en la enumeración de Vélez de Guevara. Como, en esta acepción, significa burla, chasco, y así lo dice en su Diccionario la Academia, si bien da por anticuada tal voz. Si no es anticuado lo que se ha dicho con alguna frecuencia desde el tiempo de los Reyes Católicos acá (y ésta es la norma que sigue la Academia), como no es voz anticuada, porque la han usado Tirso de Molina, Quevedo, Cubillo de Aragón, Salas Barbadillo, Belmonte, Quiñones de Benavente y muchos otros.
[99] Sospecho que esta mortecina, que no hallo en nuestros vocabularios, es lo que por otro nombre se llamó culebra, pesadísima broma, especialmente carcelaria, de que traté en El Loaysa de «El Celoso Extremeño», pág. 175, nota, y que define el Diccionario académico en la cuarta acepción de la voz culebra.
[100] Títeres, dicho por las figurillas que los titereros, como el maese Pedro del Quijote, mostraban en sus retablos. De los antiguos títeres, además de la frase figurada No quedó títere con cabeza, perdura en el habla vulgar otra, que falta en el léxico de la Academia: Dársela a uno por boca de títere.
[101] Hoy llamamos volatines a los ejercicios del volatín de años atrás, y a éste, funámbulo.
[102] Saltabanco llama preferentemente la Academia, aunque registra además las formas saltabancos, saltaembanco y saltaembancos, a los charlatanes de plazuela que, sobre un banco o mesilla, con aprensión escasa y cháchara abundante, engañan a la gente popular vendiéndole fingidos medicamentos, o embaucándola con cualesquier otras socaliñas. Como suelen ser o suponerse extranjeros, el vulgo, a lo menos en Andalucía, extranjeriza el nombre y los llama saltimbanquis.
[103] Maese Coral nombraban al que hacía juegos de manos, o de pasa, pasa, porque, según Covarrubias, art. coral, «los charlatanes y embusteros que traen estos juegos se desnudan de capa y sayo, y quedan en vnas jaquetas o almillas coloradas, que parecen troncos de coral». También se llamó a los ejercicios de prestidigitación juego de Maese Escolar o de Maese Gicomar.
[104] De la personalidad demoniaca llamada el Diablo Cojuelo he tratado con alguna extensión en el prólogo.