Y esto quiere decir de su metáfora Luis Vélez: que se le perdone.
[120] Tiro, significando el cañón, y no, como hoy día, su carga ni su disparo. Rojas Zorrilla, en la jorn. I de El Desafío de Carlos Quinto:
«D.ª LEONOR. Ea, don Luis, vuelve en ti;
tu brazo la pica empuñe;
el coselete en tu pecho
al Otomano deslumbre;
digiere aquel hierro ardiente
que el tiro de bronce escupe.»
[121] La iglesia parroquial de San Salvador, que por hallarse ruinosa fué derribada en 1842, estaba situada en la calle Mayor, frente a la plazuela de la Villa, a la cual daba nombre. Era quizá el templo madrileño más antiguo, pues como recuerda Jerónimo de Quintana en su Historia de la antigüedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid (Madrid, Imp. del Reyno, M.DC.XXIX), ya se la nombraba en la era de 1257, reinando Don Fernando III. Véase Mesonero Romanos, Manual de Madrid: descripción de la Corte y de la Villa (Madrid, 1831), pág. 137, y El Antiguo Madrid, edición de 1881, tomo I, página 218. En la obra últimamente citada dice Mesonero que «la torre de la misma iglesia, apellidada la atalaya de la villa, era bastante elevada»; y en otro lugar (pág. 288), tratando del templo de Santa Cruz: «La torre ... era llamada la atalaya de la corte, así como la de San Salvador, la atalaya de la villa». O Mesonero tomó tal denominación de la novela de Vélez de Guevara, o éste la había tomado del habla vulgar.
[122] Llamábase basquiña a lo que también se dijo saya y hoy nombramos falda. Se ponía, según Covarrubias, «encima de los guardapieses y demás ropa».
[123] El verdugado era, como dice el Diccionario de autoridades, «vestidura que las mugeres usaban debajo de las basquiñas, al modo que hoy los tontillos....»
[124] Era el guardainfante—dice el Diccionario de autoridades—«cierto artificio muy hueco, hecho de alambres con cintas, que se ponían las mujeres en la cintura, y sobre él se ponían la basquiña.» Muy pintorescamente lo definió Rojas Zorrilla en la jorn. III de Los tres blasones de España:
«REY DE CAST.ª ¿Que es guardainfante?
GUARDAINFANTE. Vn enredo
para ajustar a las gordas;
vn molde de engordar cuerpos;
es una plaza redonda
adonde pueden los diestros
entrar a jugar las armas,
por lo grande y por lo extenso;
es un encubre-preñadas,
estorbo de los aprietos,
arillo de las barrigas,
disfraz de los ornamentos;
y es, en fin, el guardainfante
vn enjugador perpetuo,
que está secando la ropa
sobre el natural brasero.»
Don Juan de Zabaleta dice del guardainfante en el cap. II de El Día de fiesta por la mañana (apud Obras históricas, políticas, filosóficas y morales, escritas por.... Con el Día de fiesta por Mañana, y Tarde, y los sucesos que en él passan Madrid, Antonio Gonçalez de Reyes, 1692): «Este es el desatino más torpe en que el ansia de parecer bien ha caido. Si vna muger tuuiesse aquella redondez de cuerpo desde la cintura abaxo, ¿huuiera quien se atreuiera a mirarla? Ponerse postizo vn defecto, ¿puedelo hazer sino quien esté sin juizio? Ponerse postizo un ojo, vaya, porque los ojos son hermosura; pero ponerse vna hinchazón contrahecha, ¿quién lo puede hazer que no esté fuera de tino?... Échase sobre el Guardainfante vna pollera con vnos ríos de oro por guarniciones.... Ponese sobre la pollera vna basquiña con tanto ruedo, que colgada podía seruir de pavellon. Ahuecasela mucho, porque haga más pompa, o porque coja mucho ayre con que hazer su vanidad mayor.»