[233] Este verso está impreso a renglón corrido, como prosa, en la edición original.
[234] Refiérese don Cleofás a su tocayo el Leandro amador de Hero y al soneto de Garcilaso que comienza:
«Pasando el mar Leandro el animoso,
en amoroso juego todo ardiendo....».
soneto que, en efecto, figura en las diversas ediciones de Las Obras de Boscan y algvnas de Garcilaso de la Vega, repartidas en qvatro libros, fol. 121 de la de Anvers, Martín Nucio, 1556, que es la que poseo.
[235] Elíptico: merced de un hábito, quiere decir.
[236] Salicio y Nemoroso, como es sabidísimo, son los interlocutores de la más famosa de las églogas de Garcilaso.
[237] Por aquí se averigua que don Cleofás, como de él se dijo en el tranco I (15, 2)[63], era hidalgo a cuatro vientos, sin otro solar que el muy conocido de los versos de Salicio y Nemoroso.
[238] Pedir las pajaritas del aire es una frase de encarecimiento equivalente a pedir gollerías. Espinel, en su Sátira contra las damas de Sevilla, tratando de las doncellitas de su tiempo:
«Luego les duele el hígado y el bazo;
luego piden las paxaras del ayre....»
Esta frase llegó a hacerse tan enfadosa, por lo repetida, que don Francisco de Quevedo la proscribió en su Premática de 1600: «Quítanse por nuestra premática los modos de decir siguientes: ... las pajaritas que vuelan....»